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Arquitectura para un territorio frágil

GAIA una propuesta de arquitectura, educación ambiental y conciencia sobre el territorio

Por:

JUANITA MORENO HERNÁNDEZ

@juanisss._

Hay algo que me gusta de los proyectos de arquitectura que nacen en la universidad, y es que, aunque muchas veces sabemos que probablemente nunca se construyan exactamente como los diseñamos, eso no significa que tengan que quedarse ahí, guardados simplemente en una carpeta llamada “proyecto de grado”.

Mi proyecto de tesis nació precisamente de esa idea. Es un proyecto académico, sí, pero desde el principio quise verlo como algo que pudiera tener una vida más allá de la universidad. El Pabellón de Educación Ambiental GAIA nació de la preocupación sobre ¿qué puede hacer la arquitectura frente a aquellos problemas ambientales que son muchísimo más grandes que ella?

A pesar de que Colombia es biodiversamente enorme, algunos de sus territorios están siendo transformados negativamente, lo que ha hecho que nuestros parques nacionales y reservas naturales enfrenten problemas como la deforestación, la expansión de la frontera agrícola y ganadera, los incendios, la explotación de recursos y, en muchos casos, las consecuencias que ha dejado el conflicto armado. Uno de los lugares con algunas de estas características que más me llamó la atención fue la Sierra de La Macarena, que, a pesar de ser un territorio frágil, es increíblemente diversa por su riqueza ecosistémica y sus paisajes que parecen imposibles de encontrar en un mismo lugar.

Localización del pabellón. 2025

Esa fragilidad me llevó a preguntarme, ¿si la arquitectura no puede detener la deforestación, entonces qué sí puede hacer? Probablemente no mucho. Si pensamos la arquitectura como una solución absoluta, en su sentido más puro, un edificio no puede acabar con la tala ilegal ni detener la expansión de la frontera agrícola, y tampoco va a solucionar por sí solo las consecuencias de décadas de conflictos. Pero ahí está precisamente el punto; la arquitectura no siempre tiene que solucionar un problema completo para aportar algo. A veces puede intervenir una pequeña parte del problema y, sobre todo, puede generar grandes conversaciones.

Implantación general y proceso compositivo del proyecto. 2025

Por eso GAIA, más que ser un artefacto para visitar, busca ser un espacio para educar, integrar y conectar. Pretende ser un lugar donde las personas puedan llegar como turistas, habitantes del territorio, estudiantes o simplemente como alguien que quiere conocer el lugar, y salir entendiendo un poco más sobre lo que está pasando con nuestros ecosistemas.

El proyecto busca que la educación ambiental no se reduzca a carteles o información escrita, sino que suceda a través de espacios que permitan recorrer el pabellón, mirar el paisaje, sentir el viento, observar cómo entra la luz y entender que el edificio toca lo mínimo posible el terreno. Todo esto también es una forma de aprender.

Una de las decisiones más importantes del proyecto es el acero. No quería utilizarlo solamente porque fuera estructuralmente eficiente o porque permitiera hacer una forma determinada. Me interesaba pensar en el acero como una posibilidad para construir de una forma más ligera, más adaptable y con menor intervención sobre el territorio. Un sistema que pueda prefabricarse, montarse rápidamente, mantenerse durante mucho tiempo y eventualmente desmontarse. Un edificio que no tenga que entenderse como algo permanente e inamovible.

Representaciones bidimensionales de GAIA. 2025.

Para mí, hablar de sostenibilidad implica cuestionarnos cómo construimos, porque no tendría mucho sentido hablar de conciencia ecológica mientras hacemos arquitectura que transforma arbitrariamente el lugar donde se implanta. Por eso, la sostenibilidad del proyecto es llevada a estrategias bioclimáticas, pero también a la forma en la que el proyecto toca el suelo, la selección cuidadosa de materiales, su duración y lo que sucede con esos materiales cuando el edificio deja de existir. Al final, creo que eso es lo que más me interesa de GAIA.

No pretendo decir que este pabellón va a salvar la Sierra de La Macarena. Sería ingenuo pensarlo. Lo que sí creo es que podemos hacer arquitectura que se haga preguntas antes de construir; que intente contaminar menos, intervenir menos y durar más; arquitectura que, además de resolver un programa, pueda provocar una conversación o que permita entender que la arquitectura no siempre tiene que prometer grandes soluciones y que a veces basta con aportar un pequeño cambio en la manera en que alguien se acerca a un territorio.

Visualización interior del pabellón ambiental. 2025.

Si después de recorrer GAIA una persona se pregunta por qué ese paisaje está desapareciendo, qué relación tiene con quienes lo habitan, cuánto estamos transformando para construir y qué podemos hacer diferente, entonces creo que el proyecto ya consiguió algo. Ahí es donde un proyecto académico deja de ser solamente una tesis.

JUANITA MORENO HERNÁNDEZ

Juanita es estudiante de décimo semestre de Arquitectura en la Corporación Universitaria del Meta. Nació en Chía, Cundinamarca en el 2005, y creció en Villavicencio. Durante su formación ha desarrollado especial interés por la sostenibilidad y la relación entre naturaleza, arquitectura y territorio, destacando académicamente con sus proyectos. En 2025 obtuvo una Mención de Honor en el concurso #DesafíoAlacero.

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